
No pudimos obtener lo que Bruce Dickinson propuso el 9 de Marzo del año pasado, cuando pidió el Estadio Nacional para la próxima presentación de la doncella en nuestro país. Pero sinceramente despues de ver el marco de ayer, seguramente quedo como anecdota, no creo que alguien se vaya a quejar de que no se haya realizado ahí. Más de 60000 hijos del demonio, la mayor convocatoria que una banda de Rock/Metal ha realizado en nuestro país (Disculpenme pero U2, The Police y Rod Stewart no son rock, AC/DC lo es).
Lo de ayer, sinceramente quedó escrito en la historia de nuestro país, la mente de los que asistimos y de los que no fueron. El ambiente que se generó fue pero sencillamente notable, emocionante. Nunca había visto familias, generaciones de abuelos-padres-nietos, matrimonios con sus respectivos retoños en un concierto de tal magnitud. Incluso en la calle divise niños pre-adolescentes estudiando las letras de los temas que iban a tocar para poder corearlos junto al respetable. Todos juntos para disfrutar esta gran celebración de alegría y Rock que es ver a Maiden.
Sobre la producción, los accesos como la callampa. No pueden esperar que más de 60000 almas pasen fluidamente en esos embudos de 5 metros de ancho. La entrada no fue drama ya que la gente llego en distintas horas del día, pero la salida un caós, todos apretados, empujados, un asco. Ahora, vamos al grano.
Witchblade tenía la gran tarea de no repetir el bochorno del que fueron parte 5 años atrás. Con todo el respeto que se merecen, lo del 2004 fue una verguenza. Freddy Alexis y compañía no defraudaron, los cerca de 15000 asistentes que se encontraban como erizos pegados adelante saltaban y cabeceaban con los riffs del ya clasico “The Cradle Of Life”, temón. Los mas o menos 30 minutos que estuvieron arriba del escenario, se les vió mas confiados y con un sonido más pulcro que en presentaciones anteriores. Alexis arovechó la ocasión de apoyar el rock nacional y se pegó el lujo de tirar un ceacheí. Calentaron el ambiente y se llevaron aplausos, cumplieron.
2 minutos antes de las 19:00, salió Lauren Harris. La diferencia entre esta presentación y el año anterior, fué que ahora ya tiene su primera placa Calm Before The Storm bajo el brazo, el año pasado daba a conocer su material, ahora lo promocionaba. Sinceramente, y con la mano en el corazón, todo el mundo la respetó porque es la hija del Jefe. Sino, seguro la abucheaban hasta que se bajara. Mas que calentar el ambiente, hizo que la espera fuera mas larga, esos 30 minutos fueron eternos.
20:58, suenan los acordes del clásico Doctor, Doctor de UFO, el preambulo de que se viene la doncella. La totalidad del Club Hipico, saltando mientras coreaban ese temón, la espera ya había acabado.
Transylvania da la partida al video recopilatorio del viaje de la banda a través de distintos aeropuertos y escenarios a través del mundo (incluía fragmentos de Flight 666). La fiesta ya había empezado... Las palabras de don Winston Churchill “We Shall go on to the end, we shall fight in France...” y el bla bla bla hasta el “We shall never surrunder!” y en buen chileno, quedó la cagá. “Aces High” al igual que el año pasado dio la partida. Lo que dijo la banda de que venían con toda la pirotecnia fue verdad, cayó el telon, explosiones, chispas, Bruce corriendo, Harris disparando, impecable, a pura garganta, fue como gritar un gol en la final.
Wrathchild y 2 Minutes To Midnight hicieron que la cagá fuera más larga. Todos cantando, mas de 60000 almas saltando y cantando al cielo como si fuera el ultimo momento de nuestras vidas, emocionante a cagar.
Después Bruce, saludó al público Chileno, habló de lo importante que somos para ellos, y dijo que tenían un par de sorpresas, canciones que no tocaban hace mucho tiempo. Children Of The Damned, canción que fué editada hace 27 años hizo que los asistentes de mayor edad, esos que compraron el vinilo del The Number Of The Beast, se volvieran locos, al igual que el resto de la hinchada. Ejecución impecable en todo nivel, y lo más impresionante que un viejo enano de 50 años tenga la energía y capacidad de poder correr, saltar y cantar al igual o mejor que lo hacía hace 27 años, realmente emocionante.

Para mí, personalmente, Phantom Of The Opera fué la joyita de la noche. Canción que durante la decada de los ’90 no era incluída en los setlist, que la tomaron en cuenta para la mini gira Europea del Early Days el 2005 y la presente gira. A mas de uno se nos vino a la cabeza Paul Di’anno, clásico de clásicos, más encima a 3 guitarras y con Bruce en las voces... orgasmo auditivo.
The Trooper y Wasted Years provocaron la misma reacción que el año pasado, solo que ahora la respuesta fue del doble de gente. Bruce vestido de soldado inglés en la tarima arriba de Nicko con la bandera de la Union Jack, mientras los three amigos y el Jefe Harris adelante juntos deslumbrando a la gente son esos solos y el ritmo galopante. Y con el clasico del ’86, el ambiente se torno mas emotivo, pero no por eso menos escandaloso, seguro varios se quedaron sin voz desués de anoche.
La euforia y emoción estaba en su peak. Tanto que la gente de la mitad en adelante comenzó a ser aplastada contra las rejas de contención, Bruce, algo molestó por la situación ya que involucraba la salud de sus fans, tiró un ultimatum: si no se calmaba la cosa y salía alguien herido, Iron fuckin’ Maiden no iba a volver jamás. Pidió que todos hecharan 2 pasas hacia atras y la cosa se calmó.
Lo que vino después fué para mi sin dudas, el momento mas épico y mágico de la noche. The Rime Of The Ancient Mariner, que temón conchasumadre, 13 minutos ejecutados a la perfección, todos funcionando como reloj. Después de la parte lenta donde relatan un extracto del poema de Samuel Taylor Coleridge, el caós fue total, hermoso. Chispas y fuegos artificiales acompañaban a Dave Murray y Adrian Smith en sus respectivos solos, impresionante. Powerslave ... que puedo decir? Bruce cantando con la misma mascara que usó en el mítico Live After Death, saliendo de una cortina de fuego rojo igual que aquel registro. En ese momento estabamos todos en el Long Beach Arena 14 años atras.
Run To The Hills... palabras sobran, de las mas conocidas de Maiden. Fear Of The Dark notable, emocionante, con el típico “OOOOOOOH OOOOOOH OOOOOH OOOOH OH”, encendedores y celulares iluminaron el Club Hipico. Comentario aparte merece Hallowed Be Thy Name, clásico de clásicos, ejecutada a la perfección, las avalanchas de notas en los solos de Murray y Gers, un McBrain que jamás flaqueó y el Jefe tomando las riendas como siempre, marcando el galopeo.
Iron Maiden marcaba el “cierre”. El himno de la banda vino acompañado de un Eddie momificado de 1 y tanto toneladas que escupía fuego por los ojos, que se movía para los lados y los brazos arriba y abajo, realmente emocionante. No recuerdo haber visto un eddie tan grande desde el 2001 en adelante.
Después de una breve pausa se escuchó “Woe to you oh earth and sea...”, el diablo iluminado de rojo en el sector izquierdo del escenario, mientras todos recitaban esas palabras que eran el preambulo de The Number Of The Beast. Las gargantes no daban mas, pero en situaciones así, teniendo al frente al grupo mas grande de Metal de todos los tiempos, salía la voz de los cojones. El 666 se escuchó hasta en el vaticano, me alegro...
The Evil That Men Do, tema que aca no tocaban desde el 15 de Enero del 2001, prosiguió con la masacre. Que buena canción mierda, Dickinson cantandola igual que el ’88, el dueto de guitarras en el solo hizo que sonara mas potente que la bomba en Hiroshima, notable, y Cyborg Eddie caminando con su pistola para variar dandole cara a Janick Gers.
El cierre estuvo a cargo de Sanctuary, tema del album debut, bastante canchero y rockero el riff, simple pero directo, a la vena. En la mitad, la banda dejó de tocar para despedirse. Prometieron disco de estudio para el próximo año y visita para el 2011, Eddie va a invadir el Estadio Nacional, se los aseguro.
Mucha gente ajena a la fanaticada de la banda, me comentaban que encontraban fome ir a ver a una banda que toquen bastantes canciones repetidas en comparación a ocasiones anteriores. Por mucho que repitan varias canciones en sus presentaciones, da realmente lo mismo. Son temas que ya son considerados clásicos, y por más que uno los escuche, siempre va a querer escuchar los clásicos de nuevo, por algo son llamados así.
Lo que provocan estos tipos cada vez que vienen a Chile, o a cualquier parte del mundo es impactante. Esto va sobre el fanatismo o la admiración, es una religión para unos y un estilo de vida para otros. Jamas he visto fanaticos de otras bandas que sean tan devotos a ella como lo son los fans de la doncella. Han trascendido generaciones, y seguro que lo van a seguir haciendo.
Los asistentes de anoche fueron parte de la historia. El show más grande de Rock en Chile y Sudamérica (para una sola banda, no festivales). La gente que no fué seguro se arrepentirá después de los comentarios de todos, y los que fueron van a recordar esta noche por siempre. Lo especial de Maiden... no se que cresta es, para los fanaticos seguro fue el mejor día y concierto de sus vidas, como lo fué para mí, pero los no fanaticos que conozco, tambien me dijeron que fue el mejor concierto de sus vidas. Uno no sabe lo que es Iron Maiden hasta que los ve en vivo, y puta que es verdad.
UP THE IRONS!
PAZ!
Setlist:
1. Churchill’s Speech/Aces High
2. Wrathchild
3. 2 Minutes to Midnight
4. Children Of The Damned
5. Phantom Of The Opera
6. The Trooper
7. Wasted Years
8. The Rime Of The Ancient Mariner
9. Powerslave
10. Run To The Hills
11. Fear Of The Dark
12. Hallowed Be Thy Name
13. Iron Maiden
14. The Number Of The Beast
15. The Evil That Men Do
16. Sanctuary